lunes, 17 de diciembre de 2012

TOT ESTÀ CLAR



Avui Mario Draghi diu que alguna cosa ha canviat als països del sud, als territoris de la disbauxa permanent. Assegura que cal observar símptomes que indiquen que la situació vira cap a una sensible milloria. D'aquesta manera, amb italiana finesa, s'apunta a justificar els programes de desmantellament de la socialdemocràcia per part del Partit Popular europeu a España, Itàlia i Grècia. El dolor ocasionat per l'austeritat és col·lateral i necessari. També una purga, penitència, expiació. La terminologia teològica resulta pertinent ara que la infal·libilitat dels Mercats assoleix la categoria de religió a escala planetària. Són inefables i hermètics, alhora que incontestables. L'hegemonia del discurs és, a hores d'ara, total. Contra qualsevol indicador -atur, pobresa, protesta i fractura social- Draghi s'afegeix veladament a la idea que la direcció és la correcta i, consegüentment, justa.
Resulten especialment significatives les dues dades que assenyala per argumentar, contra pronòstic, l'optimisme del Banc Central: les exportacions augmenten i s'ha millorat la competitivitat. Tot assenyalant-les, aixeca el vel de Maya per mostrar-nos quins plans té la Troika per a Europa. Potser caldria agrair a Draghi que s'hagi expressat amb tanta claredat. Per acabar d'afinar i ajustar-se a la veritat, tant sols manca algun detall. Però gens irrellevant. Això és que aquests dos índex no haurien de considerar-se de manera aïllada. Les comes, les conjuncions i les elisions són vitals. Draghi ha obviat els silencis i els connectors que articulen els arguments del pensament. És aleshores que es revelen les intencions: que és la rebaixa dels costos de producció -obtinguda amb la precarització del treball i l'augment de la desocupació- el que millora la competitivitat. Al seu temps, aquesta s'afavoreix l'augment de les exportacions. Y les exportacions, en les quals tot ho confiem, constitueixen el nus gordià del programa mai dissenyat. La conseqüència implícita no pot ser altra que la renúncia -ara explícita- al mercat intern, atès que de consumidors n'hi pot haver a qualsevol altra banda. 
Mai fins ara un dirigent europeu ho havia dit tan clar. El preu que cal pagar per recuperar l'economia general i obtenir un PIB més amable és, paradoxalment, la misèria i l'increment de la desigualtat interna. Girem la mirada cap a l'Àsia amb un doble objectiu: trobar els compradors que aquí ja falten i aprendre del seu model estructural. La primera corrent de pensament sociopolític que genuïnament pertany al s.XXI: Democràcia i Mercat no estan irreversiblement units. Així, és clar, ja no cal l'artefacte ideològic que més eficaçment ha garantit l'extensió del benestar fins el moment: les classes mitjanes. En el mateix concepte hi habita la virtut de la redistribució. A Occident, la disminució de la desigualtat ha estat sinòmin d'estabilitat i de pau social durant el darrer terç allargassat del segle vintè. Després de l'enfondrament, en les dues guerres grans, dels anys pacífics de l'aburriment i la seguretat de Zweig, Europa va construir d'entre les runes l'estabilitat socialdemócrata. Mai ha tingut bona premsa. Sempre sospitosa d'ensopiment. En tot cas, perfectible. De l'hemisferi animal, territorial, conservador, desenes de milers de vots per a Reagan, Thatcher, Aznar aquí. I avui, una caricatura del liberalisme recorre Europa, i diu quelcom sinistre; alguna burla com que la competitivitat del país serà a costa de la competitivitat del país. Botiguers del món, alceu-vos! 

martes, 24 de julio de 2012

A veces uno sospecha que un breve ejercicio de retrospección puede alumbrar algún territorio oscuro de la vorágine estúpida que llamamos "actualidad". Desde la terraza cada día más coqueta y culpable del bar Medusa de l'Escala -l'Alt Empordà arde en sublimes vistas desde aquí, y la gente no puede ser más guapa y estupenda (almenos yo no tiro fotos)- , estuve ayer leyendo uno de esos libritos tambíén coquetos y culpables que La Central edita, Una aventura llamada Europa, de Z. Bauman. Se trata de la recopilación y surcido de tres breves charlas que el filósofo liquido dió hacía el año 2004.
Bauman denunciaba por entonces que la deriva que Europa había tomado de Maastricht a esta parte hacía inviable que siguiera realizando una de sus funciones tradicionales: ser foco de expansión no sólo de barbarie postcolonial sino de civilización, "pero si estos tratados son el equivalente moderno de la Declaración de los derechos humanos, de la Independéncia nord-americana o del Manisfiesto Comunista, más vale no hacerse demasiadas ilusiones respecto al siguiente capítulo de la aventura europea y su destino/vocación de ser fermento universal de la libertad y la democrácia". Ciertamente, también los tratados posmodernos son culpables, aunque poco coquetos.
No me alargaré comentando tan patente ironía. Naturalmente cualquier observador del 2012 se percatará de que Europa no es "fermento de libertad y democracia" ni para sí misma. Y sin embargo, el momento es decisivo. Es verdad que el eurocentrismo no es nada coqueto si se atiende a la historia de abusos pertrechados desde la superioridad militar, económica y tecnológica con los que hemos avasallado y explotado el corazón de las tinieblas, pero si lo es bastante en cuanto a ser la cuna de la cultura entendida en un sentido crítico. En ningún otro lugar del planeta, la humanidad se concibió a sí misma como objeto problemático sujeto a la indagación constructiva -poética-. Ese es nuestro prinicipal patrimonio. En Platón o Sócrates aprendimos que la cultura es un producto sin fundamento ex machina que se trata de una práctica sustentada "únicamente" en el diálogo interno, en el pensamiento desprejuciado. El ejemplo primogénito y esencial lo encontramos en los trágicos griegos y su capacidad para poner en la picota al conglemarado social ateniense, ponerlo en escena para someterlo a juicio ciudadano, autoinculparse y proponerse redención en nuevos sueños dorados y resurectos en la Antartida. Así hasta el humanismo y la Ilustración, pasando por Montainge, Voltaire y los laberintos kantianos de la paz perpetua. Así hasta Heidegger y la paradoja de que Europa tuvo que inventar o construir la idea de cultura a pesar de que lo propiamente humano, de esta rara especie que el lenguaje atraviesa, no es otra cosa que comprender un mundo anterior a nosotros y en perpetua mutación. Incertidumbre y construcción, esos son los principios fundacionales de los relatos míticos. Cadmos emprende el viaje para encontrar a su hermana, Europa. Zeus la ha raptado disfrazado de toro ensortijado y pacedor de estrellas. En Delfos el oráculo nada le aclara, como es costumbre en gente guapa y coqueta, pero le ofrece un consejo: más vale que funde una nueva ciudad (Tebas), antes que buscar a la hermana que no aparecerá.
Si podemos atribuir algún sentido a Europa, este se encuentra en su carácter constructivo, antinostágico, pero alejado de la certazas. La invención de la cultura. Un lugar que debiera querer ser exportador y ejemplo. Un lugar muy lejano de ese que nos propone Alemania y el partido liberal europeo. Un lugar que se parece mas a China que a Grecia. Y cuando digo China, estoy pensando en ese taller del eixample barcelonés donde los hombres y mujeres dormían bajo una tricotosa, agradecidos por el trabajo, secuestrados por esas divinidades misteriosas que llamamos mercados.

jueves, 5 de julio de 2012


Querido Josep,

Observo atónito como este trasunto de la decrepitud moral que hemos convenido en llamar "crisis" nos regala día a día nuevas sorpresas. Con la última te relamerías los bigotes -escéptico entre escépticos que siempre fuiste- y hasta la boina perderías de tanto troncharte con estos tiempos de liquidación de las ideologías. La paradoja es que siendo la política uno de los principales agentes de la situación en la que nos encontramos, solo desde la política puede haber una salida. Tal es el estado de excepción que de esto deriva. Es tal que provoca colosales convergencias donde jamás las hubiera podido sospechar. Y es que incluso el ultra liberal Sala-i-Martí coincide en que es urgente que las grandes fortunas asuman las principales presiones fiscales. Otros lo venimos advirtiendo desde el 2009, porque el principio es elemental. La presión fiscal sobre las clases medias deprime el consumo, mientras que para las rentas altas no afectan a su capacidad de demanda, de tal modo que con esa austeridad si es posible no penalizar el crecimiento.
Es tanta la obviedad que no puedo sino recordar la advertencia que lanzaron los amigos de Standard & Poor's cuando anunciaron que con tanto recorte la víctima se les iba a desangrar antes de tiempo. Y es que a pesar de su esquizofrenia sin fondo, incluso los Mercados advierten el círculo vicioso en virtud del cual la austeridad que la deuda exige imposibilita el crecimiento.

¿Hace falta algo más para decretar el fin de esta generación de políticos que realizaron su educación sentimental en el cine de los 80's y sus yuppies pasados de manhattan cocktails? La respuesta en boca del ministro Wert es que los Rato y Acebes son víctimas de "querellas que tienen una base meramente periodística"(La Vanguardia).
Por eso, Josep, entiendo que te partas de la risa, y yo mismo me regalaré también una buena cena y bien pronto unas sardinas frente al mar.

sábado, 9 de junio de 2012

Allò que no és un rescat

És el que havien de fer. Tot sembla indicar que aquesta és l'actuació que el Govern espanyol havia de fer. Procurar per tots els mitjans que Merkel acceptés que el rescat del sector financer no contaminés més encara el deute sobirà asfixiat. Fa mesos que defensava la possibilitat que el rescat inevitable (un bilió de deute) es fes en aquests termes; des del gir de Zapatero, la ineficàcia, avui ja evident, de la retallada. Calia sol·licitar un rescat amb subterfugis per eludir una intervenció draconiana que s'acarnissés cegament en l'espiral d'austeritat: el carreró sense sortida de la davallada del consum, l'apoteosi de l'atur, la recessió permanent. L'austeritat ha estat, tot plegat, l'exigència dels Mercats sobre el deute i la coartada per especular-hi davant la impossibilitat d'enfrontar-lo.
És el que havien de fer, però ara trauran pit. I es quedaran. He entès Merkel en el meu pitjor malson. Si hi ha necessitat de rescat és perquè alguna cosa ha de canviar. Però ara no canviarà, no hi haurà intervenció, i ara trauran pit. I es quedaran. Es quedaran els responsables d'haver dilapidat l'operació d'injecció econòmica més elevada que la història hagi conegut mai (fons europeus); els promotors de la Ciutat de les Arts i les curses d'Eccleston; també el finançament de la Partitocràcia, i els AVES, i el 75% d'evasió corresponent a les grans fortunes, i les entitats financeres amb un peu aquí i l'altre a Andorra; es quedaran els financers de Bankia i les calderetes de llagosta davant les promocions de la bombolla immobiliària, i el gran Madrid, i la Catalunya dels millors i els lobbys de Duran, i les preferents (sí, preferents), i Rato, Dívar, Ordoñez, Aznar. Ara trauran pit gracies a Hollande.
I es quedaran. No sé si ens convenia la intervenció i regència de l'Eurogrup, però necesitem Austeritat, i escoles, i hospitals...

miércoles, 16 de mayo de 2012

Cuní, Rahola, la tropa y el 15-M


Están todos. Todos aquellos que, gracias al mayo del 68 y a la imparable vulgarización de la cultura de los últimos decenios, se han ido convirtiendo en lo que hoy llamamos 'un intelectual'. Pero de la intelectualidad sólo guardan la sombra de lo orgánico. Sí, son mercancía, pero al fin y al cabo, habíamos creído que democracia y mercado eren hijos de un mismo parto. El uno feo y fariseo, el otro bello y rosado, pero ahí iban cogidos de la mano. Así que están todos y no falta ni uno en el edificante debate acerca del 15-M. Y cómo es normal -hijos como son de tan encantadora superstición liberal- muestran sus reticencias.

Aunque algo hemos ganado. No hace ni seis meses no dudaban en lanzarse al cuello del ingenuo progresista, ese bobalicón empeñado en su izquierdismo. Siempre sospechoso de buenista, cuando no acusado de pijo rematado con complejo de culpabilidad.
Enarbolaban realismo, que en cristiano significa austeridad. Hoy sólo muestran reticencias y añaden simpatías. Pero no es suficiente. A esos que desoyeron evidencias como que una economía en recesión pronuncia su caída al proclamarse campeona de recortes; que lo más grave de nuestra situación es que ni siquiera sufrimos una crisis de deuda, sino de especulación sobre la deuda; a esos, les hubiera bastado, al hablar del 15-M, imaginarnos hoy sin él.