domingo, 15 de mayo de 2016

FASCISMOS

Uno de los aspectos que me resultan más asombrosos y aborrecibles de lo que antes llamábamos "ideología dominante", es esa curiosa forma de fascismo que exhorta a los púberes al disfrute permanente y desacomplejado, y que les otorga de facto el derecho a la indolencia contumaz, mientras que, a la vez, exige a la adultez soportar las más viles humillaciones, responsabilidades, deberes y demás industrias de la competitividad y la miseria.
Nuestras escuelas son un espectáculo colosal en el cual los intérpretes se han quedado en blanco y sobreviven gracias a la ventrilocuía. Los powerpoint hablan por ellos.
Propondría decir "no" a los niños, aunque fuera de vez en cuando; exigir a los adolescentes aprovar la ESO con cierta dignidad; y, a la vez, me plantearía atreverse a levantar ni que fuera el dedo por algún que otro derecho laboral. Pero es que está muy mal visto. Pero que muy mal visto.

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