viernes, 24 de junio de 2016

FASCISMOS II

En la nueva Europa de los fascismos -véase a las hinchadas de la Eurocopa, los colegiales aburridos, o las señoras con gorrito estampado con la bandera británica- se agradece toda aparición pública del Papa Bergoglio, más aún si es para clamar al cielo contra el sopor occidental ante la deshumanización de los rerfugiados. Con todo, confieso que echo de menos al principesco Ratzinger. Escuchar cada uno de sus sermones era como leer a Thomas Mann. Y sospecho que tenía razón. Los fascismos siempre acuden cuando la evidencia de la ausencia de los Dioses se hace insoportable. Lean, sino, la primera página de la "Muerte en Venecia". Y de paso se la acaban.

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